sábado, 31 de agosto de 2013

CARTA A UN TIERNO AMOR

Muchas fueron las veces que obsevé el firmamento y en todas esas veces me pregunté si el cielo estaría completo al no tener un hermoso ángel como tú.
Te observaba en silencio y con prudencia, veía en tus ojos tiernos y llenos de inocencia, veía la dulce ternura que irradiaba tu delicada y suave piel.

Miraba a mi alrededor y todo me parecía peligroso para ti, pensaba que sin mi podías hacerte daño o podrían hacértelo; sentí en algunos momentos que yo era parte de ti, que sin mi estarías incompleto, hasta que comprendí que era todo lo contrario. Ami era a quien podrían lastimar si te lastimaban a ti, tú eres más que una parte de mi vida, te convertiste en mi motor para continuar.

Por mucho tiempo te esperé pacientemente, aunque en algunos otros momentos llegué a desesperarme.
Desde mi juventud te añoraba pero esperé por prudencia, no quería que fueras un simple deseo o capricho, deseaba para ti el mejor de los ambientes, uno donde flotáramos por la alegría y nadáramos en un mar de amor preparado para ti; sin duda alguna valió la espera, los disgustos y malestares. No me arrepentiré nunca de haber construido con tu padre este ambiente lleno de amor para ti, jamás me arrepentiré de haber sido la intercesora entre Dios y tú para que llegaras a éste mundo.


Te ama: Tu madre.



Yolanda Zuluaga

No hay comentarios.:

Publicar un comentario